¿Por qué los venezolanos eligen candidatos populistas para presidente?
Por Diógenes Castellín | @dcastellin9
Hola, amigos y amigas. Hoy quiero hablarles de un tema que me parece muy interesante y relevante para nuestro país: Seguramente ustedes han escuchado esta pregunta muchas veces, y quizás se la han hecho ustedes mismos. ¿Qué nos lleva a votar por líderes que prometen soluciones mágicas y que apelan a nuestras emociones más que a nuestra razón? ¿Es una cuestión de cultura, de educación, de historia, de economía? ¿O es una combinación de todos estos factores?
En este artículo voy a intentar darles mi opinión al respecto, basada en mi propia experiencia y en la de otros venezolanos que conozco. No pretendo tener la verdad absoluta, ni mucho menos ofender a nadie con mis palabras. Solo quiero compartir con ustedes mi punto de vista, y espero que ustedes hagan lo mismo con el suyo. Así podremos aprender unos de otros, y quizás entender mejor lo que nos pasa como sociedad.
Creo que una de las razones por las que los venezolanos eligen candidatos populistas para presidente es porque tenemos una profunda desconfianza en las instituciones democráticas. Desde hace décadas, hemos sufrido el abuso, la corrupción, la ineficiencia y la indiferencia de muchos gobernantes que se han aprovechado del poder para enriquecerse y para favorecer a sus amigos y familiares. Esto nos ha generado un sentimiento de frustración, de impotencia, de desesperanza. Nos hemos sentido traicionados por aquellos que debían representarnos y defender nuestros intereses.
Ante esta situación, muchos venezolanos han buscado una salida en figuras carismáticas que se presentan como salvadores de la patria, como héroes que vienen a liberarnos del yugo opresor. Estos candidatos populistas nos ofrecen un discurso sencillo y emotivo, que nos hace sentir identificados y valorados. Nos dicen lo que queremos escuchar, nos prometen lo que deseamos tener, nos hacen creer que somos especiales y que tenemos un destino glorioso. Nos seducen con su personalidad, con su humor, con su cercanía. Nos hacen olvidar nuestros problemas y nos ilusionan con un futuro mejor.
Otra de las razones por las que los venezolanos eligen candidatos populistas para presidente es porque tenemos una baja autoestima colectiva. Durante mucho tiempo, hemos sido víctimas de una colonización mental que nos ha hecho creer que somos inferiores a otros países, que no tenemos nada que aportar al mundo, que dependemos de lo que nos den o nos quiten los demás. Hemos sido educados en una cultura del rentismo, del facilismo, del conformismo. Hemos perdido el sentido del esfuerzo, del mérito, de la responsabilidad. Hemos dejado de creer en nosotros mismos y en nuestro potencial.
Ante esta situación, muchos venezolanos: ¿han encontrado una fuente de orgullo en líderes populistas que nos exaltan como nación, que nos reivindican como pueblo, que nos defienden ante el imperio? ¿Estos candidatos populistas nos dan un sentido de pertenencia, de identidad, de dignidad? ¿Nos hacen sentir parte de un proyecto colectivo, de una causa noble, de una historia épica? ¿Nos elevan el ánimo con su optimismo, con su pasión, con su valentía? ¿Nos hacen recuperar la confianza y la esperanza en nosotros mismos y en nuestro país?
Estas son solo algunas de las posibles interrogantes que el lector puede hacerse para entender por qué los venezolanos eligen candidatos populistas para presidente. Por supuesto, hay muchas más variables que influyen en nuestro comportamiento electoral, como la situación económica, la influencia mediática, la manipulación electoral, etc. Pero creo que estas tres variables tienen un peso importante en nuestra psicología social y en nuestra cultura política.
¿Qué podemos hacer entonces para cambiar esta realidad? ¿Cómo podemos superar nuestra tendencia al populismo y construir una verdadera democracia?
Aquí hay algunas ideas para superar nuestra tendencia al populismo y construir una verdadera democracia:
- Educar a la ciudadanía sobre los principios y valores democráticos, así como sobre los derechos y deberes que implica vivir en una sociedad plural y diversa.
- Fomentar la participación activa y crítica de la ciudadanía en los asuntos públicos, mediante mecanismos de democracia directa e indirecta, como referendos, consultas populares, iniciativas legislativas ciudadanas, etc.
- Fortalecer
las instituciones democráticas y el Estado de derecho, garantizando su
independencia, transparencia, rendición de cuentas y control social.
- Promover
una cultura de diálogo, tolerancia y respeto a las diferencias, evitando la
polarización, la desinformación y el discurso de odio que alimentan al
populismo.
- Impulsar
el desarrollo social y económico equitativo e inclusivo, reduciendo las brechas
de desigualdad, pobreza y exclusión que generan frustración y desconfianza en
la democracia.
Creo que la respuesta está en nosotros mismos, en nuestra capacidad de reflexionar críticamente sobre lo que nos pasa y lo que queremos como país. Creo que debemos educarnos más y mejor, para desarrollar nuestro pensamiento lógico y nuestro espíritu crítico. Creo que debemos participar más y mejor, para fortalecer nuestra ciudadanía y nuestra sociedad civil. Creo que debemos exigir más y mejor, para fiscalizar a nuestros gobernantes y hacerlos rendir cuentas.
En definitiva, creo que debemos dejar de buscar mesías y empezar a ser protagonistas de nuestro propio destino.
Gracias por leer mi artículo de opinión. ¡Hasta la próxima!
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